Aprender a leer el agua

Reflexiones después de una entrevista con IMIQ Coatzacoalcos

Tuve la oportunidad de participar en una entrevista con IMIQ Coatzacoalcos donde hablamos de agua, de ingeniería y de trayectorias profesionales. Más allá del formato, la conversación me sirvió para poner en palabras ideas que me han acompañado durante muchos años y que siguen siendo, para mí, centrales en el tratamiento del agua.

Quisiera compartir aquí esas reflexiones, no como verdades absolutas, sino como aprendizajes construidos con el tiempo.


El verdadero reto en la gestión del agua

Cuando se habla de crisis hídrica, muchas veces se piensa primero en infraestructura, tecnología o inversión. Sin embargo, desde mi experiencia, el principal reto es otro: la falta de educación y especialización en tratamiento de agua.

Hay muchos ingenieros bien formados, especialmente ingenieros químicos, pero muy pocos salen de la universidad con una especialización clara en cómo tratar el agua de forma eficiente, responsable y adaptada a cada contexto. El agua suele verse como un tema transversal, cuando en realidad requiere profundidad técnica y científica, criterio y experiencia.

Esta brecha se nota en la industria. No por falta de talento, sino por falta de enfoque. Diseñar y operar sistemas de tratamiento de agua no es solo aplicar fórmulas o seleccionar equipos. Es entender la fuente, sus variaciones, sus límites y sus posibilidades. Sin esa base, cualquier solución queda incompleta.

Un camino que no estaba planeado

Mi trayectoria no comenzó directamente en el mundo del agua. Empecé trabajando en ventas de equipos industriales. Fue un cliente mío, dedicado al tratamiento de agua, quien despertó mi curiosidad. Al hacerle preguntas, al intentar entender mejor sus procesos y sus problemas, descubrí un campo que combinaba técnica, impacto real y aprendizaje constante.

Ese interés me llevó a especializarme en membranas de ósmosis inversa. No fue una decisión inmediata ni estratégica. Fue más bien el resultado natural de encontrar una tecnología que me retaba intelectualmente y que, al mismo tiempo, tenía aplicaciones muy concretas.

Con el tiempo, ese camino me llevó a trabajar de cerca con tecnologías de membranas dentro de DuPont Water Solutions, pero la motivación original sigue siendo la misma: entender mejor el agua y encontrar soluciones rentables.

Por qué las membranas siguen siendo mi vocación

Desde joven tuve una inquietud clara: quería ser experto en algo. No superficialmente bueno en muchas cosas, sino realmente competente en un campo específico.

Las membranas me ofrecieron ese espacio. Son tecnologías extremadamente versátiles, aplicables a múltiples industrias y tipos de agua. Pero, sobre todo, siguen siendo un terreno en evolución. Aún estamos descubriendo su verdadero potencial, sus límites y las mejores formas de integrarlas en sistemas robustos y sostenibles.

He trabajado con muchas tecnologías de tratamiento de agua, pero las membranas siguen siendo el eje de mi desarrollo profesional. Cada proyecto es distinto porque cada agua es distinta. Y eso, lejos de ser un problema, es lo que hace este campo tan estimulante.

Tres ideas para quienes están empezando

Durante la entrevista también hablé de consejos para estudiantes y jóvenes profesionales. No son fórmulas mágicas, sino principios simples que he visto repetirse una y otra vez.

Nunca dejen de aprender

El conocimiento no se agota. Siempre hay algo nuevo que entender, una experiencia que sumar, una pregunta que vale la pena hacer. Esa actitud es lo que, con el tiempo, aumenta el valor profesional.

Busquen activamente aquello que les despierta curiosidad

No esperen a que alguien les diga qué aprender. Exploren, prueben, acérquense a los temas que les llaman la atención. Ahí suele estar la semilla de una especialización sólida.

Hagan bien su trabajo, incluso cuando parezca rutinario

No todos los proyectos son emocionantes. No todas las tareas son visibles. Pero hacer bien las cosas, incluso en lo pequeño, construye criterio, confianza y oportunidades. La mejora continua empieza por el trabajo cotidiano.

En conclusión

El tratamiento del agua no es solo un reto técnico. Es un ejercicio constante de humildad, aprendizaje y responsabilidad. El agua no se adapta a nuestras suposiciones; somos nosotros quienes debemos aprender a leerla.

Y cuanto antes lo entendamos, mejores decisiones podremos tomar como ingenieros, como profesionales y como sociedad.

Gracias por leer La Gota de Agua. Suscríbete gratis para recibir nuevas publicaciones y apoyar mi trabajo.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *